La demolición, encargada por el hijo del propietario original, Enrique Guzmán para construir esta nueva vivienda, se ha realizado bajo condiciones perfectamente amparadas por la ley. Sin embargo, este caso hace surgir el debate entre la prevalencia de la propiedad privada o del patrimonio común.
La falta de protección del patrimonio de las obras arquitectónicas del siglo XX en España es preocupante, especialmente en comparación con otros países, pareciendo que en la sociedad contemporánea se valora y protege más la antigüedad que la calidad.
Ahora solamente queda consolarnos con las imágenes y planos que nos quedan de esta referencia arquitectónica. Podéis encontrar más fotografías, planos y otros documentos de la casa y otras obras de Alejandro de la Sota en el archivo digital de la Fundación Alejandro de La Sota.
Memoria del proyecto por Alejandro de la Sota
Se piensa que el reposo va unido al encerramiento, a la ocultación en el terreno y a la vida activa, por el contrario, a su dominio.
Se proyecta la vivienda diferenciando claramente las dos zonas semienterrada la parte de los dormitorios, a la que e añade, por comodidad de uso, la correspondiente al servicio con su unión al comedor y protección el juego de niños. Se evita el semienterrado en estas partes de viviendas de vida de altura - juego de niños y comedor - servicios - con aberturas a su nivel, patios, que neutralizan y las vivifican.
Solamente la gran estancia es dominante sobre el terreno y es también acristalada para aumentar esta sensación de actividad y comunicación con su entorno - parcela -. Otras zonas de garaje, instalaciones y almacenes todavía más abajo.
Una piscina unida con cierta entraña, forma conjunto íntimo con la casa.
El vivir esta casa es consecuencia de sí misma. Se vive en la parte integrada a la parcela, con dominio y paz del campo -entorno y vacíos o patios, piscina y cubiertas de la vivienda igualmente incorporados -, cesa toda "acaracolada" que se abre y se cierra sobre sí misma.
El ajardinar la cubierta forma parte del deseo de que el campo debe ser muy respetado. Con su capacidad, con su buen vivir, esta casa tiene poca presencia y esto gusta como fórmula de vida. Estar plenamente - hoy se dice realizarse o poder realizarse - y no molestar, no siendo nadie, como tanto pasa.
También se incorpora el dentro de la piscina, sus profundidaes, al dentro de la casa y su uso es igualmente interno-externo. Dándole vueltas al uso general de la vivienda y su entorno, saldrán, tal vez más posibilidades todavía.
Se construye lo enterrado todo de hormigón, con sus aislamientos; hormigón ligeramente armado en muros y placas de hormigón pretensado en forjados.
La estancia, con ligera estructura metálica y forjado de "Acieroid" de chapa plegada.
Han de cuidarse los aislamientos acústicos y de una manera importante la absorción de los ruidos producidos con el interior: elección de materiales idóneos.
El forrado exterior es de plaqueta cerámica vidriada; la parte vista construida de hormigón.
La estancia se cierra con la luna "Thermopane" Parsol, doble con aire desecado en la cámara. Se suprime la carpintería en la unión de lunas, que se sueldan con masillas plásticas, después de sujetarlas en las partes superior e inferior. La carpintería de esta zona estancial se reduce a las puertas de giro y correderas.
En la zona semienterrada la carpintería exterior ha de hacerse de seguridad, con persianas en dormitorios y rejas en entradas desde los patios. También las claraboyas se reforzarán con mallazos de seguridad.
Se piensa en la posibilidad de una vivienda adosada.
La explicación sobre la justeza de los materiales a emplear, se remite a la medición-presupuesto. Aquí en la Memoria solamente quería expresarse el contenido y la posibilidad de vida en la nueva casa.
Madrid, Abril de 1971