Restauración de "Oficios", un mural de Julio Alpuy

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Coordinador del proyecto
Rafael Lorente
Directora del equipo de restauración
Claudia Frigerio
Equipo de restauración
Cecilia Jorge, Alicia Soto, Perla Tellez Cruz
Asesores
Manuel Iglesias Campos, Saray Fernández
Ayudantes
Mariano Bertiz, Camila Costa, Daniel López, Valentina Marchese, María Moreno, Sebastián Silvera, Adriele Olivera.

Julio Alpuy

Julio Alpuy nació el 27 de enero de 1919 en Cerro Chato, en el departamento de Tacuarembó (Uruguay), y reside en Nueva York desde diciembre de 1961, hasta su muerte el 5 de abril de 2009, a la edad de 90 años. Pintor, escultor y muralista uruguayo. Durante su carrera temprana, Alpuy fue parte del Taller Torres-García (Escuela del Sur) y del movimiento de arte constructivo. Si bien sus obras tempranas se vieron muy influenciadas por las teorías de Torres-García sobre lo que él llamó Universalismo constructivo, Alpuy fue un creador original de piezas de madera y relieves en un lenguaje propio.

A la edad de dieciséis años, Alpuy fue enviado a Montevideo para continuar su educación. Sin embargo, para pagar la escuela trabajó durante el día y fue a clases nocturnas. En Montevideo, Alpuy se hizo amigo de los miembros de la Juventud Libertaria (Juventudes Libertarias). Alpuy atribuye estos años en asociación con las Juventudes Libertarias un gran valor, por haberle ayudado a mejorar su comprensión de la libertad, la justicia y el respeto. Durante estos primeros años, Alpuy tuvo poca o ninguna interacción con el arte.

En 1939, Alpuy entró en una exposición de las acuarelas de José Cúneo. Poco después, Víctor Bachetta, miembro de la Asociación de Arte Constructivo, conectó a Alpuy con Joaquín Torres-García. Alpuy se unió al Taller Torres-García en 1940 y comenzó a tomar las clases impartidas por Joaquín Torres García (1874–1949) en 1940, antes de la creación del Estudio Torres García, llegando a convertirse en uno de los seguidores más devotos, incondicionales y leales de la Maestro en esas clases impartidas en la calle Abayubá en Montevideo.

Tras la muerte de Torres García en 1949, Alpuy comenzó a viajar por América Latina, Europa y Medio Oriente, desde 1951 hasta 1953. Estos viajes le proporcionan nuevos materiales, ideas, y contactos con nuevos artistas y pensadores. Durante ese tiempo, Alpuy enseñó dibujo en el Taller Torres-García hasta 1955. Entre sus estudiantes se encontraban, José Collell, Walter Deliotti y Mario Lorieto. Durante este tiempo, Alpuy produjo una extensa serie de obras dentro del lenguaje del Universalismo Constructivo.

En 1957 viajó a Chile y luego a Bogotá, Colombia, donde residió desde 1957 hasta 1959. Después se establece en Venezuela por un año y finalmente se traslada a Nueva York en 1961. En 1965, Alpuy se casó con Joana Simoes y Nueva York termina siendo su residencia permanente hasta su muerte el 5 de abril de 2009, a la edad de 90 años.

Alpuy estaba fascinado por la ciudad y comenzó a pintar escenas de Nueva York, creando varias obras con ese tema. En la década de 1970 fue una etapa particularmente fértil para Alpuy. Fue una época dorada en su carrera y creó, especialmente de 1962 a 1969, una serie de relieves notables que se encuentran entre las piezas más destacadas de su producción. Hablan desde un mundo primigenio, la génesis, la tierra, la pareja universal, al cosmos y al amor por la naturaleza.

A partir de 1969, el artista comenzó a abordar sus temas de manera diferente, especialmente en los relieves: suavizó las formas y su paleta, y aumentó progresivamente la representación figurativa. Es una pintura más narrativa, más sugerente, en la que los temas son muy claros. La mujer, un tema que había abordado abstractamente antes, ahora es muy explícita, tanto en sus pinturas como en sus dibujos y acuarelas, y fundamentalmente en la serie de desnudos femeninos reclinados (1975) y en una serie de retratos y desnudos de los años ochenta.

En la década de 1970, creó una serie muy interesante de grabados, alentados por Luis Solari, quien residía durante largos períodos en los Estados Unidos y que había sido amigo suyo desde los años cincuenta. En este proceso, la ayuda técnica de Glauco Cappozzoli y los contactos con Raúl Pavlotzky, ambos profundamente familiarizados con el lenguaje del grabado, fueron importantes. Alpuy también hizo una excelente serie de temperas en 1972. Las impresiones y los temperas se encuentran entre sus trabajos más destacados de este período.

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