
La propuesta para la nueva sede de Frutas Eloy de Picado de Blas Arquitectos plantea una nueva visión de los espacios de trabajo que estimulan la creatividad. El proyecto trasciende los modelos convencionales de oficinas, integrando espacios polivalentes que combinan trabajo, socialización y experiencias sensoriales.
Para fortalecer la identidad corporativa, el proyecto se caracteriza por la flexibilidad en la configuración espacial de las oficinas, desdibujando los límites de las diferentes funciones programáticas. De esta manera, las actividades cotidianas se fusionan con eventos de mayor envergadura, mejorando la experiencia diaria de los trabajadores.
Los arquitectos han cuidado la elección de los materiales y la paleta de colores utilizados respondiendo a demandas de sostenibilidad y bienestar. Por un lado, cada elemento constructivo fue seleccionado teniendo en cuenta su mínimo impacto ambiental. Por otro lado, los colores vibrantes que caracterizan el interior buscan influir positivamente en el estado de ánimo y en las dinámicas de trabajo. Estas oficinas desafían los paradigmas del espacio laboral, mezclando innovación programática, sostenibilidad y confort.

Sede Frutas Eloy por Picado de Blas Arquitectos. Fotografía por Alberto Amores.
Descripción del proyecto por Picado de Blas Arquitectos
Mercamadrid es el segundo mercado mayorista más grande de Europa (después de Rungis, en París) y uno de los mayores del mundo. Tiene más de 220 hectáreas de superficie, con una gran capacidad logística que permite la distribución rápida de productos perecederos en toda España y en mercados internacionales. Nuestro proyecto redefine la experiencia laboral en este contexto industrial a través de la innovación programática, tipológica y constructiva.
El proyecto se diseña para una empresa de comestibles de referencia FRUTAS ELOY. La nave está situada al final del recinto, frente a la M40 con presencia visual desde las vías del AVE. La nave es un almacén logístico frigorífico de dos niveles para 32 camiones que cargan y descargan las 24 horas.

Sobre este complejo sistema industrial se plantea una pieza alargada en una planta de 82 metros y una anchura de 19. Estas dimensiones vienen dadas por las necesidades industriales de la nave prefabricada. Nuestra incorporación en el proyecto industrial plantea dos interferencias, la fachada y las oficinas. Esta fachada singular le dota de carácter identitario. Se configura con piezas prefabricadas rayadas en las que se controla el exceso de luz para el trabajo interior sin perder el contacto visual permanente con el horizonte madrileño a través de diversos huecos circulares.
La luz natural invadirá el interior con 4 patios, uno de ellos de sociabilización para reuniones y descansos a cielo abierto con un gran jardín. El resto de los patios se sitúan como islas en el centro de la sala vertebrando las distribuciones consiguiendo luz homogénea natural entre fachadas. Estas oficinas representan una nueva visión sobre cómo los espacios de trabajo pueden fomentar creatividad, bienestar y sostenibilidad, mientras fusionan usos en un concepto integrador.

El proyecto desafía los modelos tradicionales de oficinas al integrar espacios multifuncionales que combinan trabajo, interacción social y experiencias sensoriales. La parte más singular del diseño es un área de show cooking situada en el corazón de las oficinas. Este espacio no solo permite a chefs galardonados con estrellas Michelin realizar demostraciones culinarias para clientes y empleados, sino que también se convierte en un punto de conexión entre todos los usuarios. Es un espacio que celebra la gastronomía como una forma de inspiración, cultura y cohesión social, fusionando el ámbito laboral con el cultural y recreativo.
La flexibilidad es el eje central del proyecto: las oficinas son abiertas y polivalentes, con zonas destinadas tanto al trabajo individual como al colaborativo. La configuración espacial con patios de luz y vegetación permite que las actividades cotidianas se mezclen con eventos a gran escala, desdibujando los límites tradicionales entre funciones. Esta hibridación estimula la creatividad y refuerza la identidad corporativa, a la vez que mejora la experiencia diaria de los trabajadores.
El proyecto apuesta por la sostenibilidad a través de la elección de materiales contemporáneos y reutilizados. Desde pavimentos elaborados con residuos reciclados hasta revestimientos que optimizan el aislamiento térmico y acústico, cada elemento constructivo ha sido seleccionado para minimizar el impacto ambiental. Además, el uso de técnicas constructivas contemporáneas garantiza una ejecución eficiente y de alta calidad.

La paleta de colores vibrantes no solo busca estética, sino también bienestar psicológico. Estudios sobre neuroarquitectura han demostrado que los colores vivos pueden influir positivamente en el estado de ánimo y la productividad, aspectos fundamentales en el diseño de espacios laborales.
El confort de los trabajadores ha sido una prioridad desde la concepción del proyecto. Los espacios están diseñados para maximizar la luz natural, reducir el ruido y fomentar la interacción entre los empleados. Se han incorporado zonas de descanso abiertas, áreas verdes interiores y sistemas de ventilación natural que garantizan un aire de alta calidad.
El área de show cooking también promueve el bienestar al ofrecer una experiencia sensorial rica y estimulante que transforma el acto de trabajar en algo más pleno y significativo. Esta aproximación holística al diseño refleja un compromiso con la creación de espacios que no solo son funcionales, sino también humanizadores.

El proyecto no solo transforma la experiencia interna de los empleados, sino que también actúa como un catalizador cultural dentro de la zona industrial. Las demostraciones de chefs Michelin no solo son eventos gastronómicos, sino también momentos de encuentro entre la empresa, sus clientes y la comunidad local. Esta iniciativa fortalece los lazos entre el sector empresarial y la sociedad, subrayando el poder de la arquitectura para generar conexiones significativas.
Estas oficinas para una empresa de comestibles redefinen los paradigmas del espacio laboral al mezclar innovación programática, sostenibilidad, confort y cultura. En un entorno dominado por edificaciones mediocres, esta propuesta destaca como un ejemplo de cómo la arquitectura contemporánea puede transformar los espacios de trabajo en experiencias enriquecedoras y multifacéticas. Es una declaración de que el futuro de las oficinas no está solo en cómo trabajamos, sino en cómo vivimos y conectamos dentro de ellas.