Con la supuesta justificación de que si pago tengo derecho a que mi opinión tenga más influencia, estamos viendo cómo el Centro está a punto de cerrar a los seis meses de su inauguración. En lugar de plantearse la autonomía y buscar que su gestión autónoma sea lo más brillante, de ahora en adelante a mi medico le diré cómo tiene que realizar las operaciones o a los policías que pasen por mi calle les diré por donde tienen que ir a patrullar, como yo pago quiero interferir directamente, ¿absurdo verdad? Pues no, esto está ocurriendo nuevamente y nadie parece alarmarse.
Te dejamos el artículo a doble página de El País de hoy.
¿Cómo es posible que cierre un complejo de 44 millones de euros, pagados por el Principado, a los seis meses de su apertura? ¿Por qué desimantar abruptamente un polo que ha atraído a la ciudad a un millón de turistas en medio año? ¿Está en condiciones la villa de prescindir, megalomanías incluidas, de las visitas de sospechosos habituales del centro como Woody Allen, Kevin Spacey, Brad Pitt o Wole Soyinka?