
La intervención llevada a cabo por el equipo de arquitectos de Comas-Pont arquitectes se resume en tres conceptos principales: la plaza, el mirador y los espacios colectivos. Dotando de protagonismo a elementos centrales existentes, como es el antiguo pozo de recogida de aguas, incorporando equipamientos de descanso y posibilitando lugares de estancia en sombra a partir de la vegetación, los arquitectos han potenciado la utilización de los espacios abiertos del pueblo de Riells.
Complementariamente, la propuesta recupera espacios originalmente ocupados por vehículos, que ahora se ofrecen como espacios tranquilos donde la ciudadanía pueda socializar, potenciando la buena vecindad. Teniendo en consideración el desnivel existente, el proyecto propone una escalera-grada que posibilita vistas a los Cingles d’en Bertí. El proyecto llevado a cabo para la Plaza de Riells se resume como una arquitectura democrática, que agudiza el sentido de pertenencia al lugar y posibilita espacios que puedan ser utilizados por todos los vecinos en igualdad de condiciones.

Plaza de Riells por Comas-Pont arquitectes. Fotografía por Adrià Goula.
Descripción del proyecto por Comas-Pont arquitectes
El entorno del pueblo de Riells está formado por los Cingles de Gallifa y los Cingles d’en Bertí, un terreno accidentado de calcáreas con tierras rojizas. La propuesta pretende recuperar el casco antiguo para el ciudadano en diálogo con el paisaje del entorno.
Su núcleo histórico, alrededor de la iglesia de Sant Vicenç y el cementerio, los dos del s. XI, se pavimenta con ladrillo macizo rojizo recordando la tonalidad de las tierras de los riscos que rodean el pueblo, consiguiendo integrar la imagen final en el paisaje natural y consiguiendo un conjunto unitario alrededor de la iglesia. Se propone una plataforma única para favorecer la accesibilidad y devolver el espacio al ciudadano, y una iluminación colgada que recuerda las verbenas populares y su pasado de pueblo de veraneo.

La plaza
Se recupera el pozo existente en la plaza como punto central de la geometría del nuevo pavimento, la recogida de agua y la ubicación de la nueva fuente (el refrescamiento). Un banco lineal (el descanso) sigue la iglesia consiguiendo zonas de estancia sin perder la polivalencia de la plaza, a la vez que soluciona los problemas de humedad que sufría la nave interior. Un árbol (la sombra), que dialoga con la higuera existente en la parte superior del campanario, aporta sombra en la zona de estancia.
El Mirador
En la zona del Mirador se soluciona el desnivel existente introduciendo una escalera-grada y se propone una barandilla maciza que oculta las edificaciones de la terraza inferior potenciando las vistas a los Cingles d’en Bertí.

Espacios colectivos
El proyecto recupera un espacio ocupado por vehículos en un espacio para el ciudadano, amable, reposado, que restituye la vida tranquila de pueblo donde los niños pueden jugar mientras los padres socializan y la gente mayor descansa en el banco, potenciando la buena vecindad. Una arquitectura democrática, para ser vivida por todos en igualdad de condiciones.

Se potencian los elementos naturales:
El agua
La intervención recupera la memoria del lugar, descubriendo el pozo histórico tapiado y convirtiéndolo en protagonista. Toda la geometría radial de la plaza se concentra en el punto medio del pozo, a la vez ampliando la reja de protección se integra la recogida de agua de lluvia y de la fuente, sin contaminar el pozo.
La tierra
Las tierras rojizas del alrededor se solidifican en un ladrillo macizo (tira romana de 30x5x5 cm) que soluciona pavimento, banco y gradas, introduciendo el paisaje y sus tonos al núcleo antiguo del pueblo. Esta poética del espacio consigue un sentido de pertenencia al lugar, con su paisaje, su ritmo lento y los sonidos propios de la naturaleza.